The Walt Disney Company reconoce talento de la Amazonía peruana
Escribe: Rut Mottoccanchi
Si Disney tuviera que crear una nueva princesa, probablemente se inspiraría en Vivian Zoe.
Entre quienes la conocen, la llaman con cariño “La Princesa del Paititi”, porque es la protagonista y heroína de su propia historia con origen madrediosense, donde se encuentra la legendaria Ciudad Dorada.

Vivian Zoe Villanueva Ríos nació y creció en la pequeña, joven y pacífica ciudad de Puerto Maldonado, en el departamento amazónico Madre de Dios, Perú. Una ciudad ubicada a cuatro horas de la frontera con Brasil y Bolivia, conocida por su identidad colorida y por la fusión única de culturas fronterizas que aún hoy se reflejan en su música, su gastronomía y su forma de vivir.
Durante su etapa escolar, Vivian dividía su tiempo entre el distinguido Colegio Santa Rosa y el lugar que sería su primera escuela de vida: la cevichería de sus padres, considerada la primera de la ciudad.
Su padre, Abraham Villanueva Calderón, un aventurero chiclayano que llegó a Madre de Dios a los 18 años para “hacer patria”, decidió quedarse en esta tierra hasta su partida a los 100 años, convirtiéndose en uno de los pioneros de la región.
Su madre, Adelina Ríos Justiniano, es una destacada dama que comparte con las nuevas generaciones las historias de antaño, preservando la memoria viva de muchas de las familias tradicionales de la ciudad. Actualmente reside en Estados Unidos junto a Vivian.

Sin saberlo, Vivian creció dentro de lo que para ella era el parque temático más grande que podía imaginar.
Su casa estaba frente a la Plaza de Armas de Puerto Maldonado, un escenario vivo donde transcurrían los principales acontecimientos de la ciudad. Allí, entre juegos de infancia, corría alrededor de “su mango”, el icónico árbol que aún permanece en la segunda cuadra del Jr. Arequipa, justo donde estaba su hogar.
Aquella ubicación privilegiada le permitió ser testigo de ceremonias cívicas, celebraciones dominicales y encuentros culturales que alimentaron en ella un profundo sentido patriótico, orgullo regional y una mirada cosmopolita.
Porque aunque la ciudad era pequeña, el mundo entero pasaba por su casa.
Viajeros de distintos países llegaban a la cevichería familiar, donde su padre y sus hermanos mayores sostenían conversaciones muy cultas sobre múltiples disciplinas. En ese ambiente vibrante, Vivian aprendió a interactuar con personas de diferentes culturas y a comprender, desde muy joven, el valor de la hospitalidad.
Con el tiempo, su curiosidad y talento la llevaron a destacar académicamente.
Recibió un reconocimiento del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, lo que la llevó a trasladarse a Lima para continuar su formación.

En la capital peruana exploró nuevas facetas: desde el mundo de la tecnología hasta su lado creativo, convirtiéndose también en diseñadora de bolsos de cuero.
Pero la vida también le presentó momentos difíciles. La pérdida del hermano mayor de su familia a causa del cáncer, una persona profundamente querida que marcó un punto de inflexión. En busca de nuevos horizontes, Vivían decidió viajar a Estados Unidos y comenzar un nuevo capítulo.
Fue entonces cuando llegó a uno de los escenarios más emblemáticos del mundo del entretenimiento y la hospitalidad: Disneyland.
Un universo donde la creatividad, la atención al detalle y la excelencia en el servicio se combinan para crear experiencias memorables para millones de visitantes.
Curiosamente, aquel mundo mágico no le resultó ajeno.
Desde niña había crecido entre viajeros, historias y el arte de recibir a los demás con autenticidad. Sin saberlo, su vida ya la había preparado para entender la esencia de la hospitalidad.
Hoy, tras diez años de dedicación y excelencia profesional, su trabajo ha sido reconocido por The Walt Disney Company por su contribución a fortalecer la cultura global de hospitalidad y la creación de experiencias memorables.

Este logro no solo representa una meta personal alcanzada. También inspira a quienes creemos en el poder de crear experiencias auténticas, significativas y con propósito.
Desde Tour in Selva, celebramos este capítulo profesional lleno de dedicación, pasión y crecimiento de Vivian: talento madrediosense y orgullo peruano.
Una década de aprendizaje, compromiso y excelencia en la creación de experiencias memorables que hoy también inspiran nuestra forma de entender el turismo y la hospitalidad que se proyectan desde Madre de Dios hacia el mundo.
Puerto Maldonado, 14 de marzo del 2026.
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